Yo he visto cosas que vosotros no creeríais.

Pues sí...

"Yo he visto cosas, que vosotros humanos... no creeríais..."

Con esa frase de Rutger Hauer en Blade Runner, se resume lo que a veces pienso, cuando recuerdo cómo era la vida hace 40 años.

En mi infancia.

Y es que...

Yo vi niños jugar al fútbol en mitad de la calle, con dos mochilas como porterías. Y quitar esas mochilas cuando pasaba algún coche y volverlas a poner. Porque yo era uno de ellos.

Yo vi a médicos fumar en hospitales mientras te atendían con sus estetoscopios. Y echarte el humo en la cara mientras te auscultaban. Y toser al tragártelo.

Yo vi una televisión donde sólo existían dos cadenas, la primera y la segunda. Y estar más que contento, porque todos veíamos lo mismo cada día. Y luego lo comentábamos en el recreo.

Yo vi... muchas cosas... Y algunos que no lo vivieron, realmente... no podrían creerlas hoy en día. La mayoría de ellas.

Recuerdo que todo era completamente DISTINTO.

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Pues no lo sé. Puede que sí y puede que no. Era una vida más SENCILLA. Comparada con hoy en día, éramos mucho más inocentes. Y quizá nos conformábamos con mucho menos de todo.

No teníamos 15 pares de zapatos, 30 camisas y 20 pantalones. No teníamos lo último que había en tecnología. No podían llevarnos a Eurodisney nuestros padres.

Porque no existía y porque no había dinero para esas cosas.

Pero no importaba.

La vida era MARAVILLOSA. Teníamos... nuestra IMAGINACIÓN. Y pasábamos mucho tiempo en el EXTERIOR.

Recuerdo aquellos olores. Aquellos sabores...

Nos sentábamos a ver el "Equipo A" o el "Coche Fantástico" y para merendar comíamos de todo, phoskitos, bollicaos, tigretones,... chucherías,...

Pero no engordábamos.

¿Por qué? Porque estábamos todo el día en el exterior, jugando, saltando, moviéndonos,... No parábamos.

Y ahora piensa en tu vida de hoy.

Piensa en la última vez que te sentiste así. Con esa energía. Con esas ganas de comerte el mundo. Sin que el cuerpo te pesara como si llevaras un traje de plomo encima.

Puede que no te acuerdes. Puede que haga ya demasiado tiempo.

Y mira, no se trata de volver a tener 10 años. Eso ya lo sabemos los dos. No vamos a volver a jugar al fútbol con mochilas en mitad de la calle.

Pero esa vitalidad... Esa sensación de que tu cuerpo FUNCIONA, de que te levantas por la mañana y te apetece hacer cosas, de que no estás simplemente aguantando el día hasta que llegas al sofá...

Eso SÍ se puede recuperar.

Y lo sé porque lo veo con las personas que trabajan conmigo cada día.

Y créeme, no hay sensación mejor que esa.

Y no hace falta machacarte en un gimnasio. Ni ponerte a dieta. Ni hacer nada que te quite las ganas de vivir.

Hace falta hacer las cosas de otra manera. Con alguien que te diga exactamente qué hacer, cuándo y cómo.

Adaptado a TU vida. A TUS horarios. A TU punto de partida.

Eso es lo que hago yo.

Uno a uno contigo.

Estoy a tu lado cuando los días o las semanas se tuercen.

Y juntos reajustamos la situación para que el sistema se adapte a ti y no tu al sistema.

Este mes ya no tengo más plazas libres, pero ahora en junio abro de nuevo, si estás interesado/a y quieres saber cómo funciona, respóndeme a este mail con la palabra SALUD.

Solo eso.

Y hablamos.

Pero si prefieres quedarte donde estás... No pasa nada. De verdad.

Empezar a cuidarse en serio, es algo que hay que hacer cuando uno está plenamente convencido.

Y a mi me gusta trabajar con gente que cree en ello de verdad y que está lista para dar el paso.

En cualquier caso, nos leemos de nuevo el domingo como siempre.

Un abrazo.

Hugo.